Primera entrega de nuestro Blog "¿Colonización?"
- Nov 3, 2017
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Esta es la primera entrega de este blog que busca ser una ventana de la Orinoquia Colombiana hacia el mundo, que refleje la verdadera situación de nuestro país mostrando el pulso de nuestras calles, carreteras y campos, sin filtros; ni al servicio de agenda política alguna. No obstante lo anterior, la intención no será la de juzgar o accionar espejos retrovisores queremos que nuestro tono sea propositivo; siempre partiendo de la realidad.
Es un gran logro para nuestra fundación y un orgullo presentar la adición de 200 hectáreas en LA MACARENA, Meta, donde pretendemos extender nuestros santuarios naturales, labor que afortunadamente avanza a muy buen ritmo. La meta, aparte de monitorear la desmovilización de las FARC en la región, es llevar a los territorios nacionales olvidados por el Estado y azotados por la violencia, el sentido y amor por la tierra, representado en la permacultura que se debe traducir en un uso eficiente y consciente de nuestros recursos.
El proyecto consiste en regular la cantidad de tierra que se viene adecuando para la ganadería y agricultura, ya que fue la presencia de la Guerrilla la que evito una expansión desbordada. Aunque lo último no busca reivindicar de manera alguna el actuar delictivo, constituye una realidad social de a puño. No podemos regalar más del 40% del territorio del país a los grupos armados que financia el narcotráfico, cualquiera que sea su nombre, y este flagelo solo se puede frenar con una migración organizada para poblar dichos territorios. Es que los incentivos que se ofrecen a quien quiera dejar las armas también deben estar disponibles para los ciudadanos de bien que quieran trasladarse con sus familias a dichos territorios. Es que de ninguna manera lograremos el control del territorio nacional si no hacemos presencia, no basta con querer que las cosas se arreglen, hay que hacer algo. Ahora tampoco es justo que quien nunca ha delinquido sea tratado como un colombiano de segunda clase. En lo que respecta los proyectos productivos estos se deben enfocar en sectores de la economía que se puedan activar de inmediato como el turismo ecológico, pues sectores como la ganadería y agricultura necesitan gran inversión.
Queremos que esta teoría sobre la “colonización” de la nueva Colombia sea la punta de lanza del trabajo social que venimos desarrollando. El modelo es muy sencillo: 1.) Granjas autosostenibles con extensiones que no superen las 50 hectáreas. 2.) Modelos de agricultura orgánica de alta tecnología, así como de crea de especies menores. 3.) Reducir la dependencia de la ganadería extensiva. 4.) Libre participación para todos los colombianos; victimas, victimarios, y cualquier persona que se quiera trasladar con su familia a los territorios. 5.) Crear municipios que permitan organizar mejor las veredas llevando el estado hacia la población con seguridad, salud, servicios públicos y especialmente educación.
No puede ser una sorpresa para el estado que el pueblo no se haya visto representado por los negociadores de paz, el señor de la Calle y de demás negociadores, son estandartes de la clase política, la misma que se robó 50 billones del presupuesto nacional en los últimos dos años, eso es a vuelo de pájaro lo de varias reformas tributarias. Es claro, el pueblo quiere la paz pero aborrece los términos del acuerdo.
Es así como se hace necesario que hablemos de números. Se entregaron menos de 8.000 guerrilleros, cuando en 2002 mal contados las FARC solamente contaba con más de 16.000, combatientes. Ahora me pregunto: ¿Con quién hicimos la paz? Con los números actuales no resulta descabellado decir que hicimos la paz con la aristocracia de las FARC, y que la verdadera base, así como los cabecillas de frentes que se dedicaban al narcotráfico siguen ahí. Por los resultados del acuerdo cualquier desprevenido concluye que se premiaron 50 años de violencia armada y narcotráfico con 5 curarles en senado y cámara, cuando a 1.500.000 de indígenas y 4.500.000 de afrocolombianos, así 200 años de historia solo le han valido para dos curules en senado y cámara a cada uno.
Por último, no puede escapar a este análisis, una mirada profunda a las consecuencias que ha dejado la influencia de los grupos armados al interior de la sociedad rural que los padeció. Debe la población recuperar la confianza en el estado, y ello solo se logra con presencia en seguridad ciudadana, salud y servicios públicos, pero en especial con mucha educación. Es claro que el modelo de sociedad en que vivía la guerrilla permeo la sociedad rural, en especial corrompiendo la juventud al interior de sus filas, que no conoce otra forma de hacer justicia diferente a la de los castigos físicos, incluida la muerte. Que no conocía otra sexualidad más que la del día de sexo obligatorio que los regía, cuando los abortos estaban a la orden del día y la degradación sexual de la mujer se llevó a su máxima expresión. El amor por la plata fácil, cuyo modus operandi no es otro que el de la delincuencia, ha legitimado una forma de vida en la que no aprovecharse de los demás se ve como una debilidad del carácter. La tarea, entonces, debe comenzar en la base, con la educación de nuestros niños, y continuar la reconstrucción del tejido social conformando grupos sociales sanos, mediante la inserción de ciudadanos que quieran apostarle a la colonización, y así cumplir con el sueño de muchos de tener acceso a la tierra. ¡Le apostamos a la migración organizada de colombianos ajenos al conflicto a los territorios nacionales!
En nuestra próxima entrega haremos un análisis de la inviolabilidad de los territorios indígenas y la aplicación de la justicia que hace su jurisdicción, frente al conflicto armado, y como ello ha jugado un papel fundamental en la siembra de cultivos ilícitos, haciendo cada vez más difícil su erradicación.
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